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Las advertencias de Putin sobre Ucrania que Occidente no escuchó

Publicado:26 dic 2025 22:23 GMT

Durante décadas, Rusia advirtió sobre las graves consecuencias de la expansión de la OTAN hacia Ucrania, pero Occidente, confiado en su impunidad y cegado por su orgullo, ignoró estas alertas, sentando las bases del actual conflicto.

El presidente ruso, Vladímir PutinSergei Bobylev / Sputnik

Rusia ha rechazado en múltiples ocasiones, por inaceptables para su seguridad, los planes de adhesión de Ucrania a la OTAN, y también ha advertido sobre las graves consecuencias de tales iniciativas.

«¿Cómo llegamos a esta operación militar especial? Nadie dice una palabra al respecto. ¿Y cómo empezó todo? Comenzó porque nos engañaron, nos traicionaron descaradamente, como dicen en nuestro pueblo, simplemente nos estafaron con respecto a la no expansión de la OTAN hacia el este», declaró en junio de 2025 el presidente del país, Vladímir Putin, al hablar sobre las causas del inicio del conflicto en Ucrania.

La creciente cantidad de documentos desclasificados lo confirma: Occidente ignoró durante años la preocupación rusa. Además, muchos funcionarios y académicos occidentales estaban al tanto de lo sensible que era este tema para Moscú. Sin embargo, la sensación de impunidad y arrogancia resultó ser más fuerte.

2007: el discurso de Putin en Múnich

El tema del incumplimiento de los compromisos de la OTAN fue planteado abiertamente por Vladímir Putin durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich en 2007.

Afirmó que el proceso de expansión de la OTAN «no tiene nada que ver con la modernización de la propia Alianza o con la garantía de seguridad en Europa».

«Por el contrario, es un factor profundamente provocador que reduce el nivel de confianza mutua. Y tenemos el derecho legítimo de preguntar claramente: ¿contra quién va dirigida esta expansión?», cuestionó el líder ruso.

Recordó que, tras la disolución del Pacto de Varsovia, los países del bloque se comprometieron a no desplazar su infraestructura y armamento militar más allá de Alemania Occidental, pero ya en esa etapa comenzaron a aparecer bases de la OTAN en Rumanía y Bulgaria.

Como demostrarían los eventos posteriores, las advertencias del líder ruso fueron ignoradas.

2008: la cumbre de la OTAN en Bucarest

La declaración final de la cumbre del bloque en la capital rumana, Bucarest, colocó una bomba de tiempo y fue el germen del futuro conflicto.

«La OTAN acoge con satisfacción las aspiraciones euroatlánticas de Ucrania y Georgia de ingresar en la OTAN. Acordamos hoy que estos países se convertirán en miembros de la OTAN«, reza la declaración.

RT

En este contexto, Vladímir Putin decidió intervenir en la rueda de prensa posterior a la cumbre Rusia-OTAN, que tuvo lugar en ese mismo momento.

El líder ruso declaró abiertamente que la aparición del bloque y su infraestructura cerca de las fronteras rusas «sería percibida por Rusia como una amenaza directa a la seguridad de nuestro país».

«Y las declaraciones de que este proceso no va dirigido contra Rusia no nos pueden satisfacer. La seguridad nacional no se construye sobre promesas. Máxime cuando ya hemos escuchado declaraciones similares en vísperas de las oleadas anteriores de expansión del bloque», señaló.

2008: la conversación con George W. Bush

Dos días después de la cumbre, Putin mantuvo un encuentro con su entonces homólogo estadounidense, George W. Bush, cuyo contenido fue desclasificado por el Archivo de Seguridad Nacional de EE.UU. el 23 de diciembre.

«Me gustaría subrayar que la adhesión a la OTAN de un país como Ucrania creará a largo plazo un campo de conflicto para ustedes y para nosotros, una confrontación a largo plazo«, sostuvo Putin, según los documentos.

El Archivo de Seguridad Nacional de EE.UU.

«No será algo nuevo para usted, y no espero una respuesta; solo quiero decirlo en voz alta», le dijo Putin a Bush. Al responder a la pregunta de Bush sobre las razones de tal postura, el líder ruso explicó sus argumentos.

«La OTAN es percibida por gran parte de la población de Ucrania como una organización hostil. Esto crea los siguientes problemas para Rusia. Crea la amenaza de que se desplieguen bases militares y nuevos sistemas de armas cerca de Rusia. Genera incertidumbres y amenazas para nosotros», dijo.

El presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo estadounidense, George W. Bush, 2008Guang Niu / Gettyimages.ru

«Nyet significa Nyet»

Ese mismo año, el entonces embajador de EE.UU. en Rusia, William Burns, envió al liderazgo estadounidense un cable con el inusual título «Nyet Means Nyet: Russia’s NATO Enlargement Redlines» («No [en ruso] significa No: las líneas rojas de Rusia sobre la ampliación de la OTAN»), advirtiendo sobre el peligro de la admisión de Kiev en la Alianza.

«Las aspiraciones de Ucrania y Georgia hacia la OTAN no solo tocan un punto sensible en Rusia, sino que generan serias preocupaciones sobre las consecuencias para la estabilidad en la región. Rusia no solo percibe un cerco y esfuerzos por socavar su influencia en la región, sino que también teme consecuencias impredecibles y descontroladas que afectarían seriamente los intereses de seguridad rusos», dice su mensaje.

Más tarde, en su libro, en el que describe su trayectoria en el servicio diplomático, Burns reconoció que esta cuestión era «la más clara de todas las líneas rojas» para Rusia.

Sin embargo, fue ignorado y la cooperación de Kiev con la Alianza se intensificó cada año.

Kremlin comenta rumores de que Zelenski renunciará a sus planes de ingresar a la OTAN

La siguiente advertencia fue pronunciada por el conocido académico estadounidense y profesor de la Universidad de Chicago, John Mearsheimer, en un artículo para Foreign Affairs en 2014, tras la adhesión de Crimea.

«Una enorme extensión de tierra llana que la Francia napoleónica, la Alemania imperial y la Alemania nazi cruzaron para atacar a la propia Rusia, Ucrania sirve como un Estado tapón de enorme importancia estratégica para Rusia. Ningún líder ruso toleraría que una alianza militar, que era el enemigo mortal de Moscú hasta hace poco, se moviera hacia Ucrania«, escribe, explicando la lógica de las autoridades rusas.

Lo comparó con la aparición hipotética de una alianza militar china en el Hemisferio Occidental que intentara incluir a Canadá y México. Pero sus palabras tampoco fueron escuchadas.

Intento de llegar a un acuerdo

La integración de Ucrania en el bloque solo continuó y su cooperación militar con Occidente se hizo cada vez más extensa. El país incluso incluyó la intención de unirse al bloque en su constitución.

En 2021, Vladímir Putin, en un artículo, llamó la atención sobre la creciente militarización de Ucrania y el despliegue allí de infraestructura de la OTAN. «Los autores occidentales del proyecto ‘anti-Rusia’ configuran el sistema político ucraniano de modo que cambien presidentes, diputados, ministros, pero permanezca invariable la orientación hacia la separación con Rusia, hacia la enemistad con ella«, dice la publicación.

Entonces, el líder ruso afirmó que las garantías de seguridad podrían reducir la tensión en las relaciones entre Moscú y Occidente. El tratado propuesto al Occidente por la parte rusa contenía ideas sobre la no inclusión en la alianza de países de la ex URSS, la no ubicación de infraestructura militar allí, así como actuar sobre la base de los principios de seguridad indivisible e igual y de no perjudicar la seguridad del otro.

Los representantes ruso y estadounidense mantuvieron conversaciones, y luego se entregaron a Moscú respuestas por escrito a sus iniciativas. En febrero de 2022, Vladímir Putin señaló que las ideas clave del documento habían sido rechazadas.

El presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo estadounidense, Joe Biden, 2021Peter Klaunzer / Gettyimages.ru

«No vimos una consideración adecuada de nuestras tres demandas clave, relativas a impedir la expansión de la OTAN, rechazar el despliegue de sistemas de armas de ataque cerca de las fronteras rusas, así como devolver la infraestructura militar del bloque en Europa a la situación de 1997, cuando se firmó el Acta Fundacional Rusia-OTAN», destacó.

«Un 1.000.000 % que no lo conseguirá»: Asesor de Putin sobre los sueños de Zelenski respecto a Crimea y la OTAN

Putin declaró que Occidente se refiere al derecho de los países a elegir libremente los medios para garantizar su seguridad. «Pero no se trata solo de dar a alguien el derecho a elegir libremente la forma de garantizar su seguridad. Es solo una parte de la conocida fórmula de la indivisibilidad de la seguridad. La segunda parte inseparable dice que no se puede permitir el fortalecimiento de la seguridad de nadie a expensas de la seguridad de otros Estados«, subrayó el mandatario.

Reconocimiento tardío

Casi cuatro años después del conflicto entre Rusia y Ucrania, el liderazgo estadounidense comienza a comprender la preocupación de Rusia sobre la membresía de Kiev en la OTAN.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, reconoció que Rusia tenía razón en este tema. «Mucho antes de Putin, era un ‘no’ rotundo de Rusia o de la Unión Soviética o lo que fuera. […] Siempre fue un ‘no’ rotundo. No se podía. Rusia dijo: ‘No queremos ver al llamado oponente o enemigo’, usemos ese término, ‘en nuestra frontera’. Y tenían razón«, afirmó. En este contexto, reconoció que Ucrania no formará parte de la OTAN. «Simplemente no se puede hacer eso», señaló.

La comprensión de la imposibilidad de ser miembro de la OTAN también comienza a llegar gradualmente al líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski. «El principal deseo de Ucrania era ingresar en la OTAN. Habrían sido garantías de seguridad reales, pero los socios europeos y Estados Unidos no lo apoyaron», señaló Zelenski en una declaración que podría haberse hecho años antes y evitar la pérdida de muchas vidas.

Para saber cómo la OTAN se acercó a Rusia, violando sus promesas y desestabilizando la situación en Europa, lea esta nota

 

Esta entrada tiene 41 comentarios

  1. Abel Real

    PARA TODOS LOS QUE AUN SIGUEN LA NEW AGE….. (ESTE TESTIMONIO ME HA HECHO ACORDAR CUANDO INVESTIGAVA EL ASUNTO HACE UNOS AÑOS ATRAS, UN TESTIMONIO MUY PRECIADO, PUES VAIS A SONREIR Y SENTIR UNA PROFUNDA COMPASIÓN CON ELLA, SE EXPLICA DE MANERA INCLUSO DIVERTIDA PUES EN ALGUNOS MOMENTOS SE RIE DE ELLA MISMA…. LO QUE ME HACE AUN QUERERLA MAS, SIMPLEMENTE UN TESTIMONIO GENIAL)…..
    https://youtu.be/QwEpXxmOFwU

  2. Abel Real

    SEGURAMENTE HABREIS OIDO POR LA TELEVISION LAS PROFECIAS DE BABA VANGA…… LE HAN HECHO MUCHA POMPA….. ESTE AÑO VAMOS A CONOCER A LOS EXTRATERRESTRES SEGUN SUS VISIONES…. VAMOS A CONOCER QUE NO ESTAMOS SOLOS…. JAJAJAJAJAJJJJJ….
    YO OS RECUERDO ESTE VIDEO QUE DEBERIAIS MIRAR CON ATENCION ANTES QUE TODO…. EMPEZAD YA A ATAR LOS CABOS SUELTOS!
    https://youtu.be/l_mm74pTV7I

  3. Abel Real

    HOLLYWOOD Y SUS PELIS….. EN FIN,,,,, FIGENSE EN LA NAVE DE JUGUETE QUE SOSTIENE EL PROTAGONISTA Y DONDE ATERRIZA, MAS BIEN EN QUE AÑO….. EL TITULO TAMPOCO DEFRAUDA…. PARECE QUE ESTAN INFLUIDOS POR BABA VANGA…. Y EL DETALLE DEL ALIEN….. OS HABEIS PERCATADO QUE ES ROBOTICO?….. EMPEZAIS A ATAR CABOS SUELTOS?…..
    https://youtu.be/jz6JB0LCNRs

    1. Abel Real

      ADEMAS LAS ESTRELLAS SE CONTAGIAN…..
      ESTAN MUY SEMBRADOS LOS GUIONISTAS….
      AÑO 2026…. EN FIN, DIOS NOS PILLE CONFESADOS!
      «SI DIOS LO QUIERE YO TAMBIEN Y SI DIOS NO LO QUIERE YO TAMPOCO».
      LKM, MARANATHA!

  4. Abel Real

    Gracias al libro «Piratas judíos del Caribe», me acabo de enterar de que, actuando en nombre del sultán turco Sidan, en 1611 los piratas y mercaderes sefarditas hermanos Palache firmaron un acuerdo con el Príncipe de los recientemente independizados de España Países Bajos, Mauricio, mediante el cual los holandeses ofrecían dinero, barcos y soldados a los piratas moriscos capitaneados por judíos para asaltar las costas mediterráneas españolas, comenzando por Málaga. Todo ello, a cambio de una parte del botín. Este dato histórico, proporcionado por el historiador judío Edward Kritzler, prueba que musulmanes, judíos y cristianos protestantes colaboraron durante el Renacimiento para tumbar al Imperio Español por medio de la piratería. (Me imagino que más adelante en el libro se demostrará que la piratería que asoló a la armada española en el Océano Atlántico fue el resultado de similares acuerdos con el rey de Inglaterra).
    Actualización: de hecho, acabo de enterarme de que la piratería en el Atlántico contra los buques españoles que venían de América fue una CONTINUACIÓN de la piratería en el Mediterráneo instigada y liderada por Samuel Palache, pirata y mercante judío.
    Todo cobra sentido.

    RAFAPAL.

  5. Abel Real

    La caída de Nicolás Maduro no fue una victoria militar estadounidense; fue la liquidación judicial de una empresa fallida llamada Venezuela, ejecutada por sus acreedores globales. Lo que el mundo vio la madrugada del 3 de enero de 2026 no fue una incursión de comandos, sino la llegada de los cobradores a embargar el último activo rentable de la corporación: el dictador. El teatro del «búnker de acero» y los ataques aéreos coreografiados a depósitos vacíos fueron la cortina de humo necesaria para ocultar la verdad más simple: Maduro no fue capturado, fue vendido. La prueba forense no está en los videos de propaganda, sino en el silencio absoluto del escudo aeroespacial más denso de Sudamérica. Las baterías S-300 rusas y los radares chinos permanecieron apagados, no por un hackeo, sino por una posible orden directa girada desde Moscú y Beijing a sus operadores en Caracas, una orden que el General Vladimir Padrino López ejecutó sin dudar.
    La confirmación de esta posible traición guionizada llegó horas después, cuando el mundo observó atónito a un Vladimir Padrino López «desafiante» denunciando la agresión en un video. Este discurso no fue una arenga a la resistencia, sino un tranquilizante para sus propias tropas, una performance autorizada por sus nuevos amos en Washington para evitar una guerra civil entre las facciones chavistas que arruinaría la infraestructura petrolera y el relevo pacífico del régimen. Su llamado a un «despliegiegue masivo» fue una farsa táctica para acuartelar a los soldados en posiciones controladas donde no pudieran entablar combate. Padrino ya no era el Ministro de Defensa de Maduro; era el administrador militar interino de la ocupación, y su discurso patriótico fue el primer acto de gobierno del nuevo régimen, diseñado para darle una coartada histórica mientras consumaba la entrega de la soberanía nacional.
    La urgencia de Estados Unidos para montar este teatro no era ideológica, sino desesperación pura. El Imperio enfrentaba un infarto industrial inminente: su complejo de refinerías en la Costa del Golfo, diseñado para el crudo pesado venezolano, se estaba quedando sin materia prima. Esta vulnerabilidad se volvió existencial ante la creciente posibilidad de una guerra total entre Israel e Irán, un conflicto que cerraría el Estrecho de Ormuz y cortaría el suministro global de petróleo. Sin embargo, asegurar el petróleo del siglo XX era solo la excusa operativa. El verdadero premio, el objetivo estratégico a largo plazo, yace en el Arco Minero del Orinoco: las mayores reservas mundiales de Coltán, indispensable para la industria de misiles y microchips, y de Torio, el combustible de la próxima generación nuclear. Washington no fue a liberar un país; fue a ejecutar una operación de saqueo preventivo, asegurando la energía de hoy y negándole a China la materia prima del mañana *(Por ahora).
    Una operación de esta magnitud solo fue posible porque Washington primero compró la neutralidad de los otros padrinos: Rusia y China. El pacto con el Kremlin, negociado a través de canales de inteligencia, fue de una simplicidad brut~l: Putin sacrific~ a su peón caribeño a cambio de la posible consolidación de su frente vital en Ucrania. El silencio de los misiles rusos en Caracas es la moneda con la que Moscú compró la aquiescencia tácita de Occidente para la anexión definitiva de los territorios ucranianos conquistados, cambiando un aliado inútil por la victoria estratégica en su propia frontera. La neutralidad de China, por otro lado, fue un acto de pragmatismo corporativo. Como mayor acreedor, Beijing sabía que cobrarle a Maduro era imposible; las concesiones mineras y petroleras que ya tenía en papel eran inoperables en un país sin ley, controlado por guerrillas y con una infraestructura en ruinas. Su cálculo fue frío: ¿para qué gastar miles de millones en una intervención militar propia en el patio trasero de su rival, cuando podía dejar que Estados Unidos asumiera el costo político y financiero de pacificar el país y arreglar la maquinaria de PDVSA? La pasividad de China fue la garantía silenciosa de que, una vez que el trabajo sucio estuviera hecho, ellos llegarían a la mesa de negociación no como un aliado caído, sino como el acreedor principal, listos para cobrar su deuda impagable. No fue una derrota para los rivales de Estados Unidos; fue una reestructuración de activos donde todos cobraron su parte, menos Maduro.
    Ojo con la deuda de Venezuela. Si el nuevo régimen en Caracas, envalentonado por el respaldo estadounidense, cometiera el error fatal de desconocer la deuda de 60 mil millones de dólares *(aprox) con China y contara con el aval explícito de Washington, se encontraría con que las represalias de Beijing no son militares, sino financieras y sistémicas, y mucho más letales. China activaría inmediatamente la maquinaria del derecho mercantil internacional, demandando a Venezuela en los tribunales de Nueva York y Londres para obtener órdenes de embargo globales sobre sus activos petroleros y financieros. Pero el verdadero contraataque sería contra Estados Unidos: China podría responder a esta agresión financiera vendiendo masivamente sus tenencias de Bonos del Tesoro de EE. UU., un acto de guerra económica que provocaría una corrida contra el dólar. Sin embargo, la capacidad de Estados Unidos para avalar dicho impago es, en la práctica, nula. Hacerlo desataría el pánico en Wall Street, que no puede permitir un precedente donde las deudas soberanas se borren por decreto político, pues socavaría la confianza en todo el sistema de crédito global del cual Estados Unidos es el principal beneficiario. Irónicamente, sería el propio Departamento del Tesoro y la Reserva Federal quienes presionarían a la Casa Blanca para obligar a Venezuela a negociar con China, demostrando que Washington no puede dinamitar las reglas del sistema financiero que él mismo preside solo para ganar una batalla local.
    Para el ciudadano venezolano promedio, el derrocamiento de Maduro no significará la llegada de la prosperidad, sino un simple cambio de miser~a. La dictadura ideológica será reemplazada por una ocupación corporativa, donde la escasez de alimentos básicos dará paso a la ilusión de modernidad en enclaves urbanos aislados. Aparecerán Starbucks, Apple Stores y concesionarios de lujo en urbanizaciones blindadas para la nueva élite tecnócrata y los expatriados, creando una «Zona Verde» de consumo inaccesible para la mayoría. Mientras tanto, el resto del país seguirá sumido en la precariedad, con servicios públicos colapsados, salarios de subsistencia y una seguridad ciudadana a merced de las mismas bandas criminales que ahora trabajarán como subcontratistas del nuevo orden. Venezuela no será un país rico, será una mina con centros comerciales: una fachada de primer mundo para apantallar al pobr~, que seguirá siendo pobr~, pero ahora con la opción de ver de cerca lo que nunca podrá comprar…

    Vangelis París

    Texto copiado de la red.

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